Buen vivir, tiempo laboral y productividad

Buen vivir, tiempo laboral y productividad

En los actuales momentos, la región Andina se encuentra en una encrucijada: mientras varios países y regiones están adaptando sus economías y sociedades a la cuarta revolución industrial que tiene como epicentro la innovación tecnológica y la
flexibilidad productiva, nuestra región en muchos sentidos sigue anclada al pasado.

Uno de los conceptos de vanguardia que está rompiendo el viejo paradigma del tiempo laboral, vinculado a la productividad de los empleados, es el de la jornada laboral de cuatro días.

En la actualidad existen experiencias exitosas sobre empresas e instituciones públicas de varios países que han adoptado la jornada laboral de 4 días para todos sus empleados y sin ninguna “penalización” al reducir la semana laboral a 4 días. Y también se ha demostrado que la jornada laboral “clásica”, de 8:00 a 17:00, no es óptima ni saludable para el trabajador, sino
algo profundamente antinatural.

Por lo tanto, posicionar el tema puede impulsar el necesario debate político también en nuestra región. La idea de implementar reformas laborales en cuanto al tiempo de trabajo para incrementar la productividad, pero -sobre todo- impulsar un concepto que en la región Andina tiene mucho significado, lograr que los trabajadores puedan vivir bien, que no es otra cosa que la protección de la calidad de vida de la fuerza laboral.

El padre del liberalismo clásico, John Stuart Mill, afirmó que el mejor uso de la riqueza económica es el ocio. Para Mill, la tecnología debería haberse utilizado para reducir la semana laboral tanto como sea posible y liberar tiempo para otras actividades que se adapten mejor a los seres humanos y, en general, para mejorar el “arte de vivir”.

Es necesario que cambiemos nuestras perspectivas, ser conscientes de que el problema no está en la cantidad sino en la calidad del tiempo que dedicamos a realizar nuestras tareas. Al nivel productivo, varios empresarios entendieron que la semana laboral de 4 días no sólo debe presentarse como una forma de aumentar el bienestar de los empleados, o al menos no explícitamente, sino como una estrategia para aumentar las ganancias de la empresa, gracias a un aumento de la productividad general.

Varios de los países con los mejores índices de desarrollo humano como Holanda, Nueva Zelanda, Dinamarca y Noruega, han reducido la jornada laboral, lo cual no ha visto afectado su productividad, al contrario, varios estudios demuestran un incremento en el rendimiento, mejoras en el ambiente laboral, menos ausencia por enfermedades producidas por el estrés laboral, lo que se traduce en mejor calidad de vida.

Mi planteamiento es una reflexión que comienza a realizarse en el mundo y sobre la cual nosotros debemos analizar sus efectos. Es necesario ir más allá del concepto, obsoleto, de que sólo se trabaja en la oficina: para algunos trabajos, aparte del trabajo intelectual, tener un día libre puede ser muy productivo para pensar y organizar mejor, estratégicamente, la semana laboral y desarrollar proyectos con un poco más de espacio para respirar: lo cual beneficia a las empresas, a las instituciones, pero sobre todo, al buen vivir de los trabajadores.

Rosa Mireya Cárdenas
Parlamentaria andina por Ecuador

3 Febrero, 2020