Ecos de la Cumbre Alianza del Pacífico y responsabilidad peruana

Ecos de la Cumbre Alianza del Pacífico y responsabilidad peruana

Alan Fairlie Reinoso
Parlamentario andino por Perú

La XIII Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacifico tuvo lugar en Puerto Vallarta, México entre el 21 al 24 de julio, donde se analizaron los avances, desafíos y metas de la agenda hacia el 2030.

El objetivo del evento fue impulsar la visión de la Alianza del Pacifico al 2030 para fomentar una integración profunda; además de difundir los avances en diferentes materias, principalmente en agenda digital, integración (logística y financiera), comercio e inversión.

Es así que, se delimitó la ruta para la Alianza del Parcífico (AP) con un horizonte de 12 años, definido como la “Visión 2030”, que el principal objetivo es profundizar la integración en armonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El martes 24 de julio, se llevó a cabo el encuentro de los Jefes de Estado de la Alianza del Pacífico y representantes de los países que conforman el Mercosur, donde se discutió sobre la evolución del mecanismo de integración y los desafíos a futuro para fortalecer la institucionalidad y gobernanza de la Alianza, y posicionarla como un bloque regional cada vez más competitivo.

Estados Asociados y Declaración de Puerto Vallarta Por otro lado, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur iniciaron el proceso de convertirse en estados asociados.

Además, se recibió la solicitud de Ecuador y Corea del Sur para convertirse en estados asociados. Dicha expansión crea oportunidades de inserción a las cadenas regionales y globales de valor.

Asimismo, el Perú asumió la presidencia Protémpore del bloque de integración, donde ratificó la importancia de fortalecer la Alianza del Pacífico, dado que la integración es clave para el desarrollo de los países.

Otro de los acuerdos fue convertir a la AP en grupo observador de la APEC, en el marco de la proyección del Asia-Pacífico. Dentro de las áreas priorizadas se busca incluir los servicios, tecnología e innovación. En esta línea, se acordó incrementar la conectividad digital mediante difusión y expansión de tecnologías de información y comunicación, seguridad cibernética y servicios financieros.

Asimismo, se recalcó la finalidad de intensificar las relaciones comerciales y respecto a las pymes, el fortalecimiento para la cooperación, competitividad e innovación. En términos de migración, se pactó ampliar la libre movilidad de personas y también proteger a la población vulnerable frente al cambio climático.

Responsabilidad peruana Fue un buen encuentro, ya que no solo ha consolidado internamente lo avanzado por sus miembros. También ha iniciado un proceso de expansión dentro y fuera de la región.

Pero lo que consideramos más importante es el avance en la convergencia Alianza del Pacífico-Mercosur. Permite dinamizar la integración sudamericana, en un momento delicado por la crisis de UNASUR. También es un respaldo al multilateralismo y rechazo al proteccionismo, en el que economías como la nuestra pierden. En ese sentido, se consolida también la proyección al Asia –Pacífico y pone mejores condiciones para la negociación de Mercosur con la Unión-Europea.

El Perú tiene una gran responsabilidad. No solo para liderar el proceso en el período que le toca, sino porque al mismo tiempo está presidiendo la Comunidad Andina de Naciones. Buscar la convergencia, la formación de cadenas productivas regionales, la facilitación de comercio, la integración profunda, deben ser sus prioridades. No caigamos en una polarización ideológica, que entrampe nuevamente el proceso de integración regional.

*Las opiniones personales expresadas en este artículo, no comprometen ni identifican la postura institucional del Parlamento Andino

27 Agosto, 2018