La Araucanía Chilena: Identidad y Naturaleza

La Araucanía Chilena: Identidad y Naturaleza

La Araucanía constituye el umbral de acceso al sur de Chile y del mundo. Los perfiles geográficos hacia la región austral comienzan a cambiar, dando paso a imponentes volcanes como el Villarrica, el Llaima y el Lonquimay, extensos lagos y ríos caudalosos como el Imperial y el Toltén, que corren de cordillera a mar. Allí se encuentran ciudades pequeñas en las riberas de los lagos Villarrica, Colico y Caburgua, rodeadas de bosques de araucarias, lo que da un espléndido marco natural a la cultura ancestral que vive en esta región: el pueblo mapuche, llamado araucano por los españoles.

Esta región limita en los Andes con la República Argentina y llega hasta el Océano Pacífico. Su lima varía desde lo mediterráneo húmedo hasta lo intensamente lluvioso. Posee una población de casi un millón de habitantes que cuentan con una capital regional, Temuco, de gran actividad comercial, cultural y universitaria. La vida económica de la región de la Araucanía se desenvuelve a través de una agricultura de cultivos tradicionales como la avena, la cebada, la papa y los arándanos, así como la ganadería, la industria maderera y forestal y el turismo, particularmente en balnearios como Pucón y Villarrica en las orillas del lago Villarrica y en recorridos por parques y reservas nacionales como Tolhuaca, Nahuelbuta y Los Pangues. En estos lugares protegidos es posible observar zorros, gatos monteses y ciervos enanos, además de pájaros carpinteros, torcazas y bandurrias entre otras especies.

El pueblo mapuche habitó siempre estas tierras, impidiendo el paso de los incas, primero, y de los españoles después, en un conflicto que perduró hasta fines del siglo XIX, ya consolidado el Estado chileno, cuyos alcances subyacen hasta nuestros días.

Actualmente, la población mapuche alcanza al 45% de la población de la región y representa cerca del 20% de la población mapuche a nivel nacional.

En la región también se encuentran chilenos descendientes de alemanes e italianos que llegaron a colonizar estas tierras desde mediados del siglo XIX. Esta complejidad de etnias originarias y de culturas europeas en la región ha generado por un lado un variado panorama cultural y sincrético donde se han fusionado costumbres, gastronomía, explotación económica, arquitectura, presiones religiosas, artesanía y folclor, en una mezcla única y original de influencias mapuche, criollas y europeas. Por otro lado, también esta convivencia ha sido compleja y no exenta de tensiones, particularmente en los últimos años en que se ha evidenciado un conflicto entre las comunidades mapuche de la zona y las empresas forestales por las tierras ancestrales y las formas de vida comunitarias de la cultura mapuche.

A pesar de las riquezas culturales y el privilegiado entorno natural de la región, aún existe un alto nivel de pobreza en muchas zonas rurales que afecta puntualmente a comunidades mapuche, lo cual es un desafío para la región y para el país, debiendo el Estado de Chile fortalecer los esfuerzos por superar los conflictos y potenciar las enormes riquezas de esta zona, relevando la dignidad y respeto cultural por las comunidades mapuche y potenciando asimismo, las posibilidades de desarrollo económico, integrando a todos los actores que viven en esta región, una de las más bellas del país con enormes desafíos de integración y crecimiento pendientes.

Escrito por: Fernando Meza Moncada

26 Enero, 2018