Los niños deberían trabajar en sus sueños, no en el campo

Los niños deberían trabajar en sus sueños, no en el campo

Con la creación de la Organización Internacional del Trabajo – OIT- en 1919, se planteó como uno de sus principales objetivos misionales abolir el trabajo infantil. Es por ello que, desde el año 2002, se estableció el 12 de junio como el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil; con la finalidad de visibilizar la problemática mundial, dar a conocer los esfuerzos que se llevan a cabo para mitigarlo e instar a los gobiernos a crear legislación y políticas públicas.

La OIT define el término “trabajo infantil, como todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico” . ”Y en el marco del derecho internacional comprende tres categorías:

• Las peores formas de trabajo infantil, como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución y pornografía, y otras actividades ilícitas.

• Un trabajo realizado por un niño que no alcanza la edad mínima especificada para ese tipo de trabajo (según determine la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas), y que, por consiguiente, impida probablemente la educación y el pleno desarrollo del niño.

• Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y que se denomina «trabajo peligroso».”

El informe mundial de la OIT sobre trabajo infantil 2013, creó dos tipos de políticas públicas, las políticas de protección social y las políticas educativas. Las primeras, buscan aminorar que las familias recurran al trabajo infantil como estrategia de sobrevivencia ante dificultades económicas. Las educativas, “buscan que con la existencia de oferta educativa gratuita, de calidad, valorada y pertinente, incida en la decisión de las familias de invertir en la educación de sus hijos e hijas como una alternativa al trabajo infantil.

Además, en el 2015, los líderes mundiales incluyeron la lucha contra el trabajo infantil dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenido -ODS-, por ello la meta 8.7 hace un llamado a la comunidad internacional, para “adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso”.

Según la OIT y la Cepal, en el 2016 se estimó que hay más de 10.4 millones de niños, niñas y adolescentes, entre 5 y 17 años de edad, en situación de trabajo infantil en la región comprendida por América Latina y el Caribe. En términos porcentuales, los países miembros del Parlamento Andino con mayor prevalencia al trabajo infantil son: Bolivia (26%), Perú (21,8%), Colombia (7.3%), Chile (6.6%) y Ecuador (6.5%).

El Parlamento Andino, comprometido en la erradicación del trabajo infantil, y en aras de promover y participar activamente en la dignificación de los derechos de los niños y niñas; creó en el 2016, los siguientes programas: ´Parlamento Andino Juvenil´ y ´Las Escuelas van al Parlamento´. Las cuales tienen por objetivo incentivar la creación de una conciencia democrática comunitaria e integracionista, también busca despertar el espíritu de liderazgo en los jóvenes, niños y niñas, apuntándole al recambio generacional que logre transformaciones sociales significativas.

7 Junio, 2019