Repensar la integración desde las fronteras vivas

Repensar la integración desde las fronteras vivas

Rosa Mireya Cárdenas
Parlamentaria andina por Ecuador

En la actualidad, los vientos que soplan en la región nos llenan de incertidumbre; el proceso de integración latinoamericano atraviesa un momento de desaceleración; nuevamente en el horizonte se escuchan los discursos de las barreras y de las fronteras; se vuelve a mirar al vecino, al diferente con recelo y desconfianza. El escenario mundial también está atravesado, lamentablemente, por un discurso de miedo e intolerancia.

Frente a ello, desde el Parlamento Andino estamos trabajado para construir mecanismos eficientes de integración, una integración pensada desde el sur, desde los intereses más sentidos de nuestra ciudadanía. Estamos convencidos que la integración debe ser pensada desde lugares donde no se nos quiera dividir y debe ser pensada y trabajada desde sus fronteras, desde estos espacios territoriales cargados de simbolismo, aunque para muchas instituciones y personas son lugares marginales, tratados con desdén y destinados a seguir en el olvido.

Nuestras fronteras nacionales son un fiel reflejo del realismo mágico, lugares donde la  marginalidad, la ilegalidad, la pobreza estructural, la falta se sueños movilizadores son su cotidianidad.

Son justamente desde estas periferias de la periferia, donde debería repartirse el sueño de nuestro Libertador Simón Bolívar. Las fronteras deben ser pensadas como espacios de desarrollo integral, espacios vivos, donde confluyan dinámicas de intercambios sociales, culturales, económicos; espacios donde se potencie la innovación, fruto del intercambio de experiencias, sentires y saberes. Las Fronteras deben ser vistas como espacios de oportunidad para fortalecer nuestras democracias, hacia ese objetivo debemos apuntar.

Es necesario lograr un gran consenso nacional y regional, que apunte a cambiar la perspectiva de como hemos visto las fronteras, los enfoques unidimensionales más direccionados a la seguridad territorial nos están demostrando sus limitaciones, las experiencias internacionales nos dan lecciones en este sentido; para poder  desarrollar espacios territoriales seguros y estables, debemos asegurarnos de que los mismos cuenten con una presencia real de nuestros Estados. Los territorios dónde la presencia estatal es débil, son más propensos a desarrollar dinámicas de ilegalidad y violencia.

Concebir las fronteras nacionales como espacios vivos, es un desafío que nos debe convocar masivamente. Los problemas estructurales que sufren nuestras naciones no se solucionarán levantando muros si no logramos generar estrategias pertinentes, eficientes y eficaces, podemos correr el riesgo de que amplios territorios sigan siendo un lejano oeste, donde prevalece la ley del más fuerte y sus habitantes, sigan siendo considerados ciudadanos de tercera categoría.

Soy una convencida de la importancia de tender puentes en vez de construir barreras, los discursos de xenofobia, odio y de intolerancia, no ayudan a construir democracias sanas y fuertes, por eso nuestra apuesta desde el Parlamento Andino es trabajar en la consolidación de procesos integradores, que beneficien material y espiritualmente a nuestros pueblos y donde nuestras fronteras vivas sean territorios de paz y bienestar.

*Las opiniones personales expresadas en este artículo, no comprometen ni identifican la postura institucional del Parlamento Andino

27 Agosto, 2018